lunes, 21 de abril de 2014

Ya todo es posible

Autor: Chumy Chúmez, Semanario ABC, Madrid, 24 de noviembre de 1991.
Dibujos: Weberson Santiago/Arquivo da Editora

Les informamos que iba Caperucita Roja por el bosque cuando se le apareció el lobo, que le preguntó lo que todos sabemos:
_ ¿Adónde vas, Caperucita?
            Y ella le contestó, como también todos sabemos, que iba a llevarle la cena a la abuelita, que estaba enferma en la cama.
            El lobo entonces le indicó a Caperucita un camino más corto para llegar a casa de la abuelita, antes de que anocheciese, y él voló por un atajo para llegar a casa de la abuelita antes que su amada nietecita, es decir, Caperucita Roja, y etcétera, etcétera, etcétera.
            ¡Qué les voy a contar a ustedes!
            Y así, un día y otro día, hasta que un último día no apareció el lobo para preguntarle a Caperucita adónde iba, lo que trastornó la mente infantil de la pobre niña.
            Resumiendo, que ocurrió lo siguiente: Caperucita era mucho más astuta de lo que se imaginaba el pobre lobo y al oír sus consejos iba corriendo a casa de su abuelita por un atajo más corto que el que le aconsejaba el ingenuo animalejo, y llegaba antes que él. Una vez en casa de su abuelita, Caperucita Roja cogía un hacha enorme con el que cortaba la cabeza al pobre lobo cuando decía lleno de su ingenua perfidia:
_ Abre abuelita que soy yo, Caperucita Roja.
            Luego asesinado vilmente el pobre lobo, Caperucita con ayuda de su abuela, que no estaba enferma ni nada, lo despellejaba, lo descuartizaba, cogía las partes más blandas y sabrosas del pobre bicho y las guisaba para la cena después de arrojar el resto a un pozo.
            Y así, un día y otro día y otro día, Caperucita y su miserable y degenerada abuela se fueron comiendo todos los lobos del bosque hasta que no quedó ni uno. Lo que provocó las sospechas del grupo ecologista local, que denunció la desaparición de los lobos a la guarda civil, que inmediatamente se puso en acción y tras derribar todas las puertas de la comarca descubrió la trama criminal que les hemos narrado.
            Y esto es cuanto teníamos que decirles a ustedes, querido lectores.

P.E.: Naturalmente, como ustedes habrán sospechado, Caperucita llevaba siempre la cesta vacía, lo que aumenta, por su premeditación, la maldad de la condenada jovencita, que además era drogadicta y corruptora de mayores.

* ÚLTIMO AVISO: NO DEJEN LOS CUENTOS INFANTILES AL ALCANCE DE LOS NIÑOS.

VOCABULARIO:
Hacha: machado
Guisaba: cozinhava
Arrojar: jogar fora

Bibliografía: MARTÍN, Ivan. Síntesis: curso de lengua española: ensino médio. São Paulo: Editora Ática, 2010.